Polos opuestos
Capítulo 37, Una
conversación pendiente.
Como de costumbre, la jornada inició muy temprano por la mañana y aunque
los cielos se mantenían cargados de agua, rociando con una lluvia intensa acompañada
con vientos que ya habían causado estragos en todo el litoral costero y parte
de la zona interior de la región. No obstante, la vida no se detenía con las
inclemencias del tiempo ya que estaba en temporada invernal y de esperarse a
pesar de la sequía de quince años. Hoy, se volvía a retomar la época de lluvias
como correspondía.
Y en las cercanías del borde costero a la altura de Reñaca,
en casa de Bezanni y a eso de las siete en punto.
—Tendremos que irnos en dos vehículos — expuso Catalina
mientras terminaba de desayunar. —es aconsejable que Luis y Héctor releven a
Sebastián y Samuel que les ha tocado conducir bastante estos dos días.
—Estamos de acuerdo en ello — convino Pía mientras tomaba su café— Además, José llegó recién a noche desde Totoralillo.



