Polos opuestos
Capítulo 36, Pisando fuerte,
sobre los pasos
—Creo que me tocará dormir nuevamente sola esta noche— se
quejó nuestra pelirroja sentada en la sala frente a la chimenea.
—Debes darle tiempo— expuso Alexandra también veía el
crepitar de las llamas de la chimenea. — ¿Quién lo iba a decir?
—¿Sobre? — contra preguntó Martina.
—Que, por tomarnos más tiempo del debido, nos tienen en
espera — explicó Alex sonriendo con un dejo de amargura. —Honestamente creo que
hemos sido las que han salido perdiendo, ya que no conseguimos a la primera
conseguir concretar nuestro reclamo a través del compromiso de un collar y eso
que somos las que tenemos la experiencia.
—Puede ser — acotó Martina no muy convencida pasando sus dedos por su cabellera. — También debemos reconocer chica linda, que ellas no son muchachas ordinarias y comunes, son nada menos que las hijas de dos de nuestras amigas de toda una vida con las que forjamos un vínculo familiar. Estaba claro que nos iban a dar pelea y te confieso que ahora entiendo ese espíritu combativo de Laura, son rasgos propios de Calixta. Su mirada cuando está enojada, su pasión y sensualidad al bailar, lo ácida en sus comentarios y lo intratable que se pone cuando está en pie de guerra.